lunes, 28 de enero de 2013

CRONICAS DE MEDIO SIGLO




CRONICAS DE MEDIO SIGLO



Vamos a recrear, Benito, uno de mis primeros recuerdos. Este relato es interesante por dos razones, la primera porque recoge uno de los hechos más trascendentes que vivimos como sociedad y como país y la segunda porque a la vez trataré de pincelarte como era el mundo de hace 44 años. Un mundo tan ajeno al actual que parecería que estuviéramos hablando de otro planeta.

I
Este relato tiene que ver con unos aviones de guerra de los que llamaban “vampiros” y que sobrevolaron la zona en que vivía.

Corría el mes de abril de 1965. Era sábado y si no recuerdo mal, serían aproximadamente las 3:00 de la tarde.  Tres aviones de los que llamaban vampiros volaban en círculos sobre la  calle en que vivía.
A la sazón contaba yo seis años y vivía con mi familia en el exclusivo sector de Gazcue de la ciudad de Santo Domingo. Debes saber, como dato interesante, que en las primeras cuatro décadas del siglo pasado la ciudad de Santo Domingo todavía estaba inscrita dentro de los muros que fueron levantados en tiempos de la colonia para protegerla de los piratas ingleses que asolaban la región.
El desarrollo económico y la estabilidad política que trajo consigo la dictadura de Trujillo (1930/61) propició el surgimiento de una incipiente clase media profesional que, como comprenderás, estaba compuesta por los descendientes de las escasas familias que detentaban  la primacía social de la ciudad. Era un momento en que los miembros de cada clase estaban perfectamente definidos y las clases mismas también (sin necesidad de ningún manual de Carlos Marx).   
El crecimiento de los miembros de esta clase económica hizo necesaria la expansión urbana para albergarla y así surgieron nuevos sectores extramuros (es decir fuera de las murallas de la ciudad) de los que  Gazcue había sido el primero. Luego vendrían Naco, Piantini, Arroyo  Hondo, etc.
Pues bien, déjame decirte que esa década de los 60’s del pasado siglo fue realmente extraordinaria para la humanidad y si nos propusiéramos buscar  el génesis de lo que vivimos hoy me atrevo a asegurarte que lo encontraríamos agazapado dentro de esos diez increíbles años.
Al inicio de la misma hacía sólo 15  años -(1945)-  que se había cerrado el capítulo de la Segunda Guerra.  El  mundo empezaba a levantarse de los escombros en que esta lo había sumido y el vocablo “guerra” era sinónimo de terror para la humanidad.
Sin embargo conjuntamente con la paz de 1945 había llegado la división ideológica y por ende política.  Las 45 millas del muro de Berlín se extendieron al mundo entero - (este será tema de una próxima epístola) – y de repente nos vimos divididos y enfrentados por la posición que ocupábamos frente a los medios de producción. Tal vez hoy te parezca absurdo pero en aquellos 60’s era determinante saber si eras burgués o proletario aunque nadie supiera a ciencia cierta qué significaban estos términos.
Para resumirlo simple y geográficamente diremos que los Estados Unidos y sus aliados representaban a los burgueses y la unión Soviética y sus aliados representaban a los proletarios, pero como la Industria Armamentista había parido una bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki, éramos conscientes todos de que una nueva conflagración sería apocalíptica.
El miedo  a una guerra real con estos armamentos tan definitivos obligó a las potencias (que en este momento se estrenaban como superpotencias para diferenciarse de los demás países del primer mundo) a trasladar el escenario de las confrontaciones a las sedes de los organismos rectores de las naciones – ONU, OEA, etc.=   y a influir e incidir políticamente (prácticamente a “mandar”) sobre todos aquellos países que estuvieran en su esfera de influencia. Este proceso tuvo nombre y apellido y dividió al mundo en dos: la Guerra Fría.
Lo que ninguna de estas dos superpotencias aceptaba era que la otra pudiera expandir su  dominio a sus respectivas áreas de influencia. Esto trajo como consecuencia que cuando Francia salió de Indochina y Ho Chi Min se alzó en una guerrilla comunista devolviéndole el nombre de Vietnam al territorio, los Estados Unidos se sintieran obligados a intervenir militarmente aquel país para no sentirse tan burlados como les había pasado con Cuba solo dos años antes.
Con Vietnam la tan temida guerra había regresado. Lo que se pensó que sería un enfrentamiento de unos cuantos meses se extendió por más de una  década y es que el error de cálculo consistió en pensar que se iba a eliminar una guerrilla y resultó que  contra lo que se luchaba era contra todo un pueblo ungido por una mística libertaria.
El mundo contempló con horror como el ejército norteamericano bombardeaba con napalm los campos de Vietnam  y como  miles de hombres, mujeres y niños ardían vivos por efecto de estas bombas.
Entonces se levantaron voces en todas partes condenando aquellos hechos. Los jóvenes norteamericanos que eran llamados a unirse al “army” no entendían porqué y para qué peleaban y se negaban a alistarse, mientras la gran mayoría del pueblo norteamericano repudiaba aquella guerra. 
Para atizar mas el fuego de la historia y de esta historia, en 1963 los cubanos, o su máximo líder? - se declaran marxistas-leninistas (comunistas en buen español) y tras aliarse con la Unión Soviética convienen con Kruschev en la instalación de misiles nucleares en Cuba apuntando hacia Estados Unidos. Las profecías del Senador McCarthy se hacían realidad: el diablo rojo amenazaba con llevarse de encuentro no solo al pueblo norteamericano sino al mundo en su conjunto.  
Y sucedió entonces que, como toda acción genera una reacción, la juventud del mundo empezó a reclamar la paz por todos lados. Tres palabras peregrinas envueltas en todo tipo de signos se anidaron en las mentes juveniles: PEACE AND LOVE.   
Esta nueva generación de postguerra, mucho antes de que le correspondiera asumir los destinos de su vida y de su época, exigía un cambio de paradigmas sin saber muy bien a donde querían llegar. De lo que si estaban ciertos era de lo que rechazaban y rechazaban todo lo que les precedía. Eran un poco como Alicia (la de las maravillas) no les importaba donde llegar solo salir.
Empezaron a formarse las primeras comunas y guetos que albergaban estas semillas de lo nuevo y florecían en ciudades como San Francisco, los Ángeles, New York y Londres. Al ir creciendo de manera exponencial se hizo necesario ponerles un nombre  para identificarlos: los que inicialmente fueron bautizados como beatnicks cada vez más se fueron conociendo como hippies al integrar en sus filas a estudiantes activistas de izquierdas y promotores de derechos civiles aunque el componente político no fue tan determinante inicialmente.
Mientras esto sucedía con esta generación emergente, encargada de parir los miembros de la sociedad que conducirían al mundo al final del siglo y del milenio, la generación al  mando incapaz de entender los vientos de cambio, recrudecía su posición haciendo énfasis cada facción en el dominio político, económico y cultural del  mundo.
Ante la imposibilidad real de cambiar el  mundo y convertirlo en el paraíso de paz y amor que pregonaban no tanto como filosofía pero como una muy particular forma de vida, los hippies decidieron cambiar lo que si podían: la  forma de percibirlo y para percibirlo como lo soñaban se auxiliaron de las drogas. Los viajes de ser geográficos pasaron a ser lisérgicos.
Mientras esto pasaba con el hombre de la  calle, la intelectualidad de la época o intelligentsia se debatía como un péndulo ante las dos corrientes dominantes. Las zonas grises de las mismas tendían a desaparecer ante el sentido de urgencia de estar definido en uno u otro lado. Comunismo o capitalismo. Atrás quedaban los eufemismos.
Planteadas así las cosas estarás en capacidad de entender lo que pasaba con los aviones vampiros con los que inicio el relato. 



Pero esa será la segunda parte de esta crónica.

martes, 26 de junio de 2012

EL RENCOR Y EL PERDON


“Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar” Mahatma Gandhi.
Hoy quiero reflexionar sobre dos elementos que se contraponen y que son las dos caras de una misma moneda: el rencor y el perdón.
Antes de hablar sobre cada uno de ellos quisiera destacar una diferencia fundamental entre ambos: el rencor es un sentimiento pero el perdón es una decisión. Qué quiero significar señalando esta diferencia? Que el rencor es algo que viene sin que le llamemos y anida en nuestros corazones como un invitado que seca nuestras vidas mientras el perdón es un ejercicio de nuestra razón que sirve para limpiar el alma de esta antítesis del amor, el sentimiento mas puro que se supone debemos sentir por nuestros semejantes.
Ahora bien, el problema fundamental del rencor, es que sólo nos lo puede inspirar la falta que entendemos comete contra nosotros alguien que nos importa. Esto implica que solo en quien confiamos puede defraudarnos.
El rencor se encuentra emparentado con el odio, con el resentimiento, con el espíritu de venganza y con todo sentimiento destinado a infligir sufrimiento, paradójicamente, a quien lo padece y no al que lo causa y, lo que es peor, sin hacer nada por resolver el problema que lo ocasionó. Si alguien nos ha querido lastimar intencionalmente, a través del rencor estaremos permitiéndole instalarse dentro de nuestras vidas para continuar torturándonos de forma sistemática todo el tiempo que dichos sentimientos perduren.
Si sentimos rencor es porque hemos sido heridos en nuestro ego o hemos sido dañados emocionalmente de alguna manera, a esto le debemos añadir la sensación de decepción respecto de la persona que nos ha ofendido. Esto solo debería provocar suficiente sufrimiento en nosotros ¿Por qué motivo podríamos desear agregar más pesar a nuestro dolor?
El dolor emocional que alguien nos haya causado, lo causó en un presente que vertiginosamente se convierte en pasado. Debemos atormentar nuestro espíritu prolongando a través del rencor un dolor que no hemos originado y del que no conocemos las causas que movieron a quien nos lo causó? Intentemos comprender que aun lo que no comprendemos puede tener explicación. Entonces podremos liberarnos y liberar de culpa a quien nos dañó.
El rencor es pues, un sentimiento negativo que poco a poco se va aposentando en nuestro corazón y en nuestra alma. Es un sentimiento que se dirige hacia los demás y es una manera de mostrar el daño que nos causan. La persona rencorosa, al no decir que le han herido o que le están haciendo daño, guarda la parte más negativa de lo sucedido con resentimiento y, sobre todo, no se olvida de ello.

Hablemos ahora un poco sobre el perdón. 
       
El perdón no es solamente un mecanismo para liberar de culpa a quien nos ofendió, el perdón es un mecanismo para que yo sea libre de la amargura que dejó esa acción en mi corazón. Yo puedo decidir perdonar a alguien que no está arrepentido de verdad de haberme dañado, por que mi intención al perdonar, no es únicamente que esa persona quede libre de culpa, si no que yo quede libre en mi interior, que yo tenga paz, que yo pueda vivir bien, que haya desatado la amarra que me tenía detenido en el puerto.        
El perdón es una virtud del ser humano que revela en esencia lo que es él. Si no perdonamos a nadie, lastimosamente algún día caeremos en el lazo de ser implacables con las faltas, y algún día también seremos implacables con nuestras propias culpas.
El perdón es un regalo inmerecido, perdonamos a alguien que nos hirió aunque no se lo merezca. Y lo hacemos porque asi lo decidimos, porque es la única forma de mantenernos libres y que nuestros juicios sobre los demás puedan ser justos e imparciales.
Si nos damos cuenta, el perdonar es un acto incondicional y unilateral, así como lo es también el verdadero amor. No depende de que el otro haga su parte, sino de que yo haga la mía. Esa parte es perdonar la ofensa recibida.
Los dos obstáculos mas difíciles de superar en el camino del perdón autentico son, en primer lugar, la  soberbia y, en segundo lugar, el resentimiento. La soberbia se manifiesta en la indignación que siente el ofendido de que le hayan hecho algo ya que inconscientemente se siente superior al ofensor (es la base de las personas rencorosas: su sentimiento de superioridad); mientras que el resentimiento ata al ofendido con aquello que sucedió y lo hace repasarlo y revivirlo imposibilitando que lo olvide y lo supere.
Imaginemos por un instante a las personas que nos han hecho las cosas peores. ¿Nos hemos detenido a pensar las razones que los indujeron a proceder así? Quizás nosotros en su pellejo hubiéramos procedido de igual forma. A veces ignoramos que detrás de cada persona se esconde una infancia difícil, unas circunstancias personales complicadas, etc. Si tenemos la suerte de que la vida nos ha premiado con equilibrio, honradez y muchas otras virtudes, sintámonos afortunados, sintámonos felices y agradecidos no superiores a los demás.
Aprendamos pues a perdonar la mezquindad, la envidia, el engaño, la mentira, la cobardía, la hipocresía, la venganza, el odio, la desconfianza, la avaricia, la soberbia, el desprecio, el desdén, la humillación, las críticas... En realidad son carencias, manifestaciones de una persona que nos duelen, pero que quizás deberíamos compadecer y entender más que reprochar.
Por ultimo recordemos la medida del perdón que nos dejaron hace más de veinte siglos: “Perdona nuestras ofensas del mismo modo que nosotros perdonamos a los que nos ofenden”

jueves, 7 de junio de 2012

EN EL DIA DE LAS MADRES A DOS MADRES Y UNA ESPOSA

Aunque no soy muy dado al genero epistolar (referido a la escritura no a la lectura), compartiré en esta entrada dos epistolas que entendí de justicia hacer en la celebración de las madres. La primera´es un poco difícil ya queva dirigida a dos mujeres, una abuela y una tia,que fueron mis madres y la segunda, como reza el titulo, va dirigida a mi esposa, madre de los dos hijos que desde hace un cuarto de siglo han hecho feliz mi existencia.

DOS MADRES
Hace ochenta y tantos años, nació el bebé que se convertiría con los años en mi madre.
Al menos una de ellas, ya que disfruté en mi infancia de dos grandes mujeres que hicieron, entre otros muchos personajes, que hoy esté yo aquí sentado.
Mi “abuela”, ejerció su influencia desde un instinto eminentemente matriarcal, todo un influjo que inculcó a quienes se dejaron. Y mi “madre” obviamente se dejó.
Fue esta mujer un instinto básico y vital que supo, ante todo, venerar a su esposo casi como si se tratara de un patriarca biblico, defender con vehemencia a cada miembro de su familia, educar a la que ejercería con el tiempo el papel de mi madre asi como a sus otros tres hijos (mis tíos).
Aunque hace muchos años ya que murió, tantos que tengo mas años vivo sin ella que los que conviví a su lado, es difícil que pase mas de un dia sin que alguna circunstancia trivial de la vida diaria no mela recuerde.
La veo continuamente, a mi abuela, a través de mi memoria con una nitidez que muchas veces me sorprende.
Recuerdo cada gesto, cada sonrisa y cada expresión de esa gran mujer a la que todos llamaban doña Chola pero que para mi abuelo siempre fue Calita. Un apodo que, si a alguien pudiera sonar a viejo, ella siempre llevó con gran orgullo. Una mujer definitivamente chapada a la antigua. Pero demasiado mujer para dejar impreso su sello indeleble en cada miembro de nuestra familia.
Siempre se notaba. Y lo digo echando mano de todos mis recuerdos. Una mujer como tantas de su época, para quienes la educación, los principios y la moral no se vendían en “botica”, otra de esas mujeres que levantaron familias sobre los cimientos de un orgullo sano de saber quien eres.
Yo no tuve la suerte de nacer de su vientre, pero su vientre produjo una semilla digna de su estirpe a la que debo cualquier cosa que sea hoy: a Cuquin. He aprendido a ser persona a través de estas dos mujeres.


Y UNA ESPOSA
PARA TI ALTAGRACIA POR SER LA MARAVILLOSA MADRE DE MIS HIJOS (Y UN POCO MIA TAMBIEN)

Sabes mujer porqué tu queremos?
Te queremos porque siempre estás ahí. Porque aún cuando estás cansada siempre tienes tiempo para nosotros, porque aún cuando sientes que las fuerzas flaquean, acudes con una sonrisa, porque aún cuando el sueño te vence, eres capaz de abrir los ojos de madrugada para ver si ya llegaron nuestros hijos y a mi, bueno, a mí me giras la cabeza para que deje de roncar. Entiendes porqué te queremos?
Pero además te queremos porque nos ayudas a ser mejores cada día, porque sabes escucharnos, porque nos ofreces tu tiempo, porque nos dices en qué hemos fallado y nos explicas qué podríamos hacer para solucionarlo y porque siempre hay cariño incluso cuando la paciencia parece agotarse.
Te queremos porque siempre estás pendiente de nosotros, porque duermes con un ojo abierto, porque vigilas nuestros pasos acompañándonos en el camino permitiéndonos intentarlo y acertar o intentarlo y equivocarnos, pero ofreciéndote siempre por si necesitamos tu ayuda.
Te queremos porque siempre llegas ahí donde nosotros nos hemos quedado cortos, organizando lo inorganizable y gobernando el timón de este gran hogar que hemos construido.
Te queremos porque nos quieres, porque con tu entrega nos demuestras día a día lo importantes que somos para ti, porque con tu tiempo nos regalas momentos inolvidables.
Te queremos porque decidiste dedicar estos años a ser madre, a criar a Fernando y Guillermo, a ofrecerles tu cariño incondicional sin otras obligaciones, sin horarios, sin reservas, estando ahí a todas horas en las duras y en las maduras, siendo ese angel a tiempo completo que cualquier hijo (y yo me cuento entre ellos) querría para sí.

jueves, 5 de abril de 2012

LA CORTESIA Y LAS BUENAS MANERAS


 “Ahora sabemos leer y escribir, pero nos comunicamos peor, se ha perdido la magia de las formas, la palabra no viene envuelta en papel de regalo”

Una de las primeras enseñanzas (y tal vez de las más importantes) que recibimos desde pequeños es la de la socialización. Tenemos que aprender a vivir y convivir con los demás y esto implica cumplir  una serie de normas morales y educativas  que incluyen la puesta en práctica de códigos que no siempre están escritos. Estas normas  valen por el simple hecho de que se ratifican en la vida diaria, en la cotidianidad, sin necesidad de largos discursos, elucubraciones  o disquisiciones teóricas. Un ejemplo de esto es lo que se ha dado en llamar “buenos modales”, un repertorio de gestos, actitudes y comportamientos que deben ser observados si realmente queremos formar parte de la sociedad sin estridencias. En síntesis: debemos procurar ser bien educados en cada situación que enfrentamos en nuestro diario vivir: el savoir-vivre de los franceses.
La buena educación es un quehacer que mejora extraordinariamente el curso de la vida. No hace falta ser ni obsequioso ni demasiado cortés para reflejar el buen uso de nuestra educación, sólo tener en cuenta los diferentes estados del otro, puesto que portarse con educación significa marcar los vínculos entre personas sin olvidar o ignorar al prójimo.
Las actitudes corteses son testimonio de la consideración, respeto y aprecio por los otros lo que no significa ubicarse en una situación de inferioridad con respecto a los demás. A cualquier edad el trato cortés facilita la convivencia y las buenas relaciones entre todas las personas.
La buena educación enseña, por ejemplo, a dar las gracias y a acusar recibo, a ser puntuales y respetuosos, reconociendo que la otra parte nos importa  y que no descuidamos el valor de sus sentimientos, su presencia, sus necesidades, en fin, de ser tenido en cuenta. De ese modo se demuestra que nuestro interlocutor cuenta o pesa en nuestro interior y consecuentemente le concedemos importancia por el simple hecho de existir. De existir a través de nuestro respeto o, lo que sería lo mismo, a través de nuestra atención.
Sin embargo, en nuestros tiempos hay cosas simples, pero extremadamente importantes, que se han olvidado: dirigirse a los demás con consideración, dar las gracias, pedir disculpas, etc. Posiblemente esto tiene una  misma causa: un notable complejo de inferioridad. Parece que si se considera a nuestro interlocutor, si se "dan" las gracias o se piden disculpas por una falta se queda uno sin lo poco que tiene. Las personas nobles, de carácter (que no es sinónimo de “mal” carácter), "educadas", y de valía no tienen el menor inconveniente en ser agradecidos, algo propio de los bien nacidos.
Existen textos que recogen las buenas costumbres pero no son una lectura urgente en nuestro tiempo ya que nuestro propio entorno (padres, colegas, amigos…) nos está diciendo qué es lo que debemos hacer para comportarnos conforme a esta nueva realidad plagada de vulgaridad y desconsideración.
"Con un lenguaje tan puro, un refinamiento tan grande en nuestros vestidos, costumbres tan cultivadas, y leyes tan bellas, somos bárbaros para algunos pueblos", decía La Bruyére para referirse a la sociedad francesa del siglo XVII, sin embargo, si eliminamos lo de “para algunos pueblos” creo que la frase define perfectamente el tiempo que estamos viviendo. Al salir a la calle y contemplar el espectáculo de nuestro comportamiento nadie pondría en duda que “somos bárbaros”.
Alfonso Ussía en su "Tratado de las buenas maneras" afirma que “la peor plaga que padece hoy la humanidad es la de la grosería”. Esta sentencia la ratificamos todos los que nos movemos en diferentes círculos, analizando los comportamientos que definen la personalidad del individuo de hoy, ese saber estar tan necesario en este país que cada día está más enfermo de mala educación. Hoy en día todo se vale, eso es ser “cool”, actual, hacer lo que la moda impone o lo que me da la gana (“a mi nadie me mantiene”).  Lo que cuenta es llamar la atención a toda costa. Y eso sólo se logra exhibiendo en todo lo que hacemos un vulgar desprecio por las buenas maneras.
El ciudadano “normal”, como es mi caso, siente que no hay forma de hacer valer sus derechos ante estos individuos que han tomado por asalto nuestra sociedad. El desconcierto se reafirma en el desprecio a las formas del que alardean, en la falta de respeto a la figura de la autoridad en todas sus variantes, a los principios si es que los tienen, signo inequívoco una vez más de una educación y una moral  que están por los suelos.
A veces me pregunto qué se puede esperar de una generación que disfruta al máximo de canciones cuya letra es “muu  ah po son vaca”, “pe pe por ahí viene pepe”, “que diablo e, que diablo e lo que tiene el denbow”, y así muchas mas. Y si a la forma de bailarlo vamos es todo un monumento a la peor vulgaridad. Por eso vemos entierros en los que el muerto va cargado de pistolas, el cortejo bebiendo y cantando canciones alusivas a la cotidianidad de estos grupos, lo que nos quieren vender como “música urbana”.
Me reafirmo en mi postura sobre que el respeto a los demás, las formas y la educación no podrán erradicarse, por mucho que se empeñen los miembros de la actual generación, pues son partes esenciales de la convivencia en armonía. Los buenos modales se aprenden desde los primeros pasos y balbuceos, obedeciendo la carencia actual de los mismos a un falso concepto de libertad y de modernidad.
Y esto, señores, sólo se logra en la casa. No tiene nada que ver con el 4%.

sábado, 24 de marzo de 2012

EL PUNTO QUE SEPULTO AL OSCURANTISMO


Suena un poco raro que algo tan diminuto como un simple punto pueda sepultar uno de los momentos mas grises de la historia de la humanidad, sin embargo el punto a que hago referencia no es un punto cualquiera, además de nombre tiene apellido: el punto de fuga.
Un punto de fuga, de acuerdo a los teóricos del dibujo, es el lugar geometrico en el cual las proyecciones de las rectas paralelas a una dirección dada en el espacio convergen. Dicen además que es un punto impropio, situado en el infinito. Un punto de fuga correspondiente a una dirección dada en el espacio queda definido mediante la intersección entre el plano de proyección y un rayo con dicha dirección trazado desde el origen o punto de vista.
Tremenda definición no? Sin embargo como veremos mas adelante uno de los elementos mas importantes de la misma radica precisamente en lo que se refiere al trazado desde “el punto de vista” (y vuelvo con los puntos).
Pues bien, definido este, empecemos a explicar porque hemos decidido invitarle a estar con nosotros en este conversatorio de hoy domingo.
La humanidad ha atravesado por muchos estadios de desarrollo a través de su historia. Realmente todos y cada uno de ellos resultan fascinantes aunque por razones diferentes. Imagino que todo buen soñador, o por lo menos un soñador que se respete, habrá escogido ese momento (o momentos) de la historia que le hace transportarse hacia el lugar ideal en que siente que debía haber nacido. Uno de los momentos que menos fans tiene, y con sobrada razón, es la Edad Media época correctamente llamada “del Oscurantismo”.
La Edad Media es el periodo de tiempo que va desde la caída del Imperio Romano en el siglo V hasta la conquista de Constantinopla en el siglo XV. Nada más y nada menos que mil años en que el mundo se detuvo bajo el imperio del fanatismo religioso.
La oscuridad de la mente humana se hacía palpable, ante la imposibilidad de cuestionar los dogmas religiosos, verdades reveladas que no admitían crítica, ni posibilidad de prueba.
La Iglesia adquirió en esta etapa un inmenso poder que trascendía el ámbito religioso y se produjo un gran retroceso científico, al impedirse elaborar teorías que pudieran contradecir los dichos bíblicos.
El centro de todas las preocupaciones humanas fue Dios y hacia allí debían dirigirse todas sus acciones para lograr una vida virtuosa, ya que el hombre  llevaba en su propia esencia el pecado original, y sólo tenía derecho a una vida plena en el más allá. Atractivo el panorama no?
Con el grito de "Deus lo vult" (es la voluntad de Dios!) y sabiendo que Cristo estaba a su lado, los cruzados cristianos medievales marcaron la historia humana para siempre cometiendo las mas viles atrocidades, matando hombres, mujeres y niños, moros y judíos por igual. Se estima que el día que Jerusalem fue conquistada por los cristianos 70,000 victimas pagaron con sus vidas el “glorioso” hecho.
Un mundo cristiano, y un pensamientocristiano, pusieron al hombre y sus ideas, de rodillas ante Dios. La búsqueda de la verdad científica no era necesaria ante la existencia de la única verdad posible: la revelada por el Creador. La cultura de la época estaba en manos de los clérigos, que monopolizaban los saberes.
Resultado? Según el historiador Joseph McCabe “nadie, excepto un experto, lee hoy en día un libro escrito entre los anos 420 y 1100 de nuestra Era”. Setecientos años y no hay ni siquiera un solo libro que refleje el pensamiento de mas de treinta generaciones?
La cosmovisión del hombre, la transmisión de sus ideas y valores en esta época solo se expresaba a través de la pintura, la escultura, la orfebrería, frescos y retablos. Los cultores de estas artes “permanecían en el anonimato de una condición artesanal de poco prestigio social” y los mismos centraban su arte en tres aspectos fundamentales: era una ofrenda a Dios, eran intermediarios entre el mundo sobrenatural y el humano (hacían visible lo invisible) y por ultimo era una afirmación del poder de Dios y de la iglesia.
Como consecuencia y para no desafiar el poder de la iglesia, todo el arte de la época medieval tiene una concepción plana ya que es la expresión de como Dios ve a sus criaturas desde el infinito. El énfasis no esta en el hombre y sus usos y costumbres sino en Dios.
Aquí arribamos al fin al punto que invitamos a compartir con nosotros: el punto de fuga.
Resulta que existió por los años 1200 un pastor italiano, específicamente florentino, que tomó unas tablas y empezó a pintar las ovejas que constituían su rebaño. Cansado de aquella monotonía tomó como modelo diferentes escenas cotidianas de la naturaleza que nada tenían que ver con las cortes divinas. Aunque en ese momento no podía saberlo estaba por cambiar al mundo. Su nombre era Giotto di Bondone (mejor conocido solamente como Giotto).
Aunque, en cierta medida, su formulación espacial es bastante primitiva, su observación de la Naturaleza le lleva a crear un marco real, ya sea con arquitecturas, ya en un paisaje abierto, en donde transcurren los acontecimientos narrados.
Lo trascendental de Giotto en nuestro comentario radica en que estas escenas de la cotidianidad en que centró su arte empezaron a abandonar la concepción plana en que eran expuestas antes.  La profundidad entre el observador y lo observado que logró a través del uso rudimentario de la perspectiva empezó a poner el énfasis del pensamiento en las actividades de las criaturas y no en las expectativas del Creador.
Desde Giotto, y a través de muchos otros, llegamos a Masaccio (sin olvidar a Piero della Francesca que definitivamente perfeccionó el uso de la perspectiva) y su famoso cuadro de la Flagelación. Por primera vez vemos una escena religiosa (la Flagelación de Cristo) en un segundo plano mientras el primer plano de la obra lo ocupan unos dandies italianos que conversan animadamente totalmente ajenos al drama que se vive a sus espaldas.
Este primer plano ocupado por el hombre dentro de una misma escena en la que existe un segundo plano ocupado por la religión fue posible gracias al punto de fuga. Aquí se inició el Renacimiento y definitivamente se sepultó el Oscurantismo.

martes, 6 de marzo de 2012

CRISTOBAL JIMENEZ Y EL ARTE DE LA GASTROSOFIA



A mi hermano de batallas Cristóbal Jiménez (AKA Cavalo) por las tantas y atrevidas fusiones que hemos podido disfrutar.

Hace ya siete años que empezamos a ser amigos, y digo empezamos porque la amistad es un camino mas que una meta, cada día trae nuevas oportunidades de incrementar el balance de esta cuenta.
Nos habíamos conocido pocos días antes bajo el candente sol de Bávaro durante una jornada de trabajo en el primero de varios proyectos que después acometeríamos.
En aquel momento yo vivía en la zona y el iba varios días a la semana; durante el día cada uno estaba inmerso en sus actividades particulares, pero al llegar la noche aprovechábamos para escuchar música, compartir vinos y sobre todo conversar. Eran unas veladas amenas en las que siempre intentábamos sorprender al otro con lo que habíamos desenterrado durante la semana en lo relativo a música, a temas de conversación, y sobre todo a los vinos con los que hacíamos acompañar las mismas.
Así cobraban vida cada semana Claude Luter, Sidney Bechet, Le Louissiana Jazz Band, y su contraparte americana Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Thelonius Monk, Louis Armstrong, y demás amigos y, a medida que el vino avanzaba, esto terminaba buscando el nombre al final de la calle de Camboy o la Poquita de Fe de Julito Deschamps.
Sin embargo dentro de lo mucho conversado nunca habíamos tocado el tema de la comida.
Una noche de rayos y centellas, en medio de un aguacero épico, llegó con dos latas repletas de langostas que había encargado a los pescadores de Punta Cana (en aquel momento estaba construyendo la ampliación del Club Med). Y fue así como esa noche, indudablemente, empezamos a ser amigos.
Asumió con maestría la preparación de las mismas y me di cuenta que era poco lo que me tocaba hacer mas que llevar la conversación y descorchar las botellas de un Muga exquisito que se despacharon esa noche.
A partir de ese momento las liberalias incluyeron como elemento principal la comida. Sin embargo lo que nos propusimos desde el principio fue el convertir carnes mediocres en platos deliciosos. Evadimos el filete, el lomo, el solomillo, el churrasco y sus relacionados y nos propusimos ver hasta donde podíamos revestir de dignidad la Punta de Palomilla, la masa de cerdo, la pulpa, las costillitas y en lo que a frutos de la mar se refiere nos íbamos a Macao y traíamos buenas provisiones de chillos, bonitos y carites.
Cuando le tocaba cocinar se inclinaba por el estilo mediterráneo, haciendo énfasis en los sazones; por el contrario cuando me tocaba a mi me inclinaba por el estilo francés haciendo énfasis en la preparación de las salsas.
Descubrimos que ambos sentíamos lo que llamamos “el placer de la mesa”, que sentarse ante un buen plato era algo más trascendente que simplemente alimentarse.
La principal diferen­cia entre alimentación y gastronomía es simple, la alimentación es la satisfacción de unas necesidades físicas; la gastronomía permite sublimar esta función y convertir el acto de comer en un placer para los sentidos y para el intelecto.
Sin embargo, un gourmet es alguien con un paladar exigente que entiende cuando toma una buena comida. La palabra proviene del término francés groumet que define a la persona encargada de la comida y los vinos, algo que podríamos traducir por gastrónomo.
Definitivamente no podíamos decir que este término nos definía aunque excedíamos el simple hecho de distinguir entre un Big Mac y un Whopper.
La práctica lleva ya casi siete años de disfrute y ha sido recientemente cuando me encontré con una palabra que podría definir esto que hacemos: gastrosofía.
Gastrósofo, es el individuo que se comporta como una especie de filósofo discreto, prudente y entendido, con un alto refinamiento a la hora de seleccionar manjares y bebidas.
De la anterior definición sólo no cumplimos con el "alto refinamiento" pero espero que con la práctica nos ajustemos a esta definición.
Vayan pues mis parabienes para el buen gastrósofo Cristóbal Jiménez (Cavalo) por los diversos "inventos" conque ha halagado nuestros paladares.

Febrero 2012