jueves, 5 de abril de 2012

LA CORTESIA Y LAS BUENAS MANERAS


 “Ahora sabemos leer y escribir, pero nos comunicamos peor, se ha perdido la magia de las formas, la palabra no viene envuelta en papel de regalo”

Una de las primeras enseñanzas (y tal vez de las más importantes) que recibimos desde pequeños es la de la socialización. Tenemos que aprender a vivir y convivir con los demás y esto implica cumplir  una serie de normas morales y educativas  que incluyen la puesta en práctica de códigos que no siempre están escritos. Estas normas  valen por el simple hecho de que se ratifican en la vida diaria, en la cotidianidad, sin necesidad de largos discursos, elucubraciones  o disquisiciones teóricas. Un ejemplo de esto es lo que se ha dado en llamar “buenos modales”, un repertorio de gestos, actitudes y comportamientos que deben ser observados si realmente queremos formar parte de la sociedad sin estridencias. En síntesis: debemos procurar ser bien educados en cada situación que enfrentamos en nuestro diario vivir: el savoir-vivre de los franceses.
La buena educación es un quehacer que mejora extraordinariamente el curso de la vida. No hace falta ser ni obsequioso ni demasiado cortés para reflejar el buen uso de nuestra educación, sólo tener en cuenta los diferentes estados del otro, puesto que portarse con educación significa marcar los vínculos entre personas sin olvidar o ignorar al prójimo.
Las actitudes corteses son testimonio de la consideración, respeto y aprecio por los otros lo que no significa ubicarse en una situación de inferioridad con respecto a los demás. A cualquier edad el trato cortés facilita la convivencia y las buenas relaciones entre todas las personas.
La buena educación enseña, por ejemplo, a dar las gracias y a acusar recibo, a ser puntuales y respetuosos, reconociendo que la otra parte nos importa  y que no descuidamos el valor de sus sentimientos, su presencia, sus necesidades, en fin, de ser tenido en cuenta. De ese modo se demuestra que nuestro interlocutor cuenta o pesa en nuestro interior y consecuentemente le concedemos importancia por el simple hecho de existir. De existir a través de nuestro respeto o, lo que sería lo mismo, a través de nuestra atención.
Sin embargo, en nuestros tiempos hay cosas simples, pero extremadamente importantes, que se han olvidado: dirigirse a los demás con consideración, dar las gracias, pedir disculpas, etc. Posiblemente esto tiene una  misma causa: un notable complejo de inferioridad. Parece que si se considera a nuestro interlocutor, si se "dan" las gracias o se piden disculpas por una falta se queda uno sin lo poco que tiene. Las personas nobles, de carácter (que no es sinónimo de “mal” carácter), "educadas", y de valía no tienen el menor inconveniente en ser agradecidos, algo propio de los bien nacidos.
Existen textos que recogen las buenas costumbres pero no son una lectura urgente en nuestro tiempo ya que nuestro propio entorno (padres, colegas, amigos…) nos está diciendo qué es lo que debemos hacer para comportarnos conforme a esta nueva realidad plagada de vulgaridad y desconsideración.
"Con un lenguaje tan puro, un refinamiento tan grande en nuestros vestidos, costumbres tan cultivadas, y leyes tan bellas, somos bárbaros para algunos pueblos", decía La Bruyére para referirse a la sociedad francesa del siglo XVII, sin embargo, si eliminamos lo de “para algunos pueblos” creo que la frase define perfectamente el tiempo que estamos viviendo. Al salir a la calle y contemplar el espectáculo de nuestro comportamiento nadie pondría en duda que “somos bárbaros”.
Alfonso Ussía en su "Tratado de las buenas maneras" afirma que “la peor plaga que padece hoy la humanidad es la de la grosería”. Esta sentencia la ratificamos todos los que nos movemos en diferentes círculos, analizando los comportamientos que definen la personalidad del individuo de hoy, ese saber estar tan necesario en este país que cada día está más enfermo de mala educación. Hoy en día todo se vale, eso es ser “cool”, actual, hacer lo que la moda impone o lo que me da la gana (“a mi nadie me mantiene”).  Lo que cuenta es llamar la atención a toda costa. Y eso sólo se logra exhibiendo en todo lo que hacemos un vulgar desprecio por las buenas maneras.
El ciudadano “normal”, como es mi caso, siente que no hay forma de hacer valer sus derechos ante estos individuos que han tomado por asalto nuestra sociedad. El desconcierto se reafirma en el desprecio a las formas del que alardean, en la falta de respeto a la figura de la autoridad en todas sus variantes, a los principios si es que los tienen, signo inequívoco una vez más de una educación y una moral  que están por los suelos.
A veces me pregunto qué se puede esperar de una generación que disfruta al máximo de canciones cuya letra es “muu  ah po son vaca”, “pe pe por ahí viene pepe”, “que diablo e, que diablo e lo que tiene el denbow”, y así muchas mas. Y si a la forma de bailarlo vamos es todo un monumento a la peor vulgaridad. Por eso vemos entierros en los que el muerto va cargado de pistolas, el cortejo bebiendo y cantando canciones alusivas a la cotidianidad de estos grupos, lo que nos quieren vender como “música urbana”.
Me reafirmo en mi postura sobre que el respeto a los demás, las formas y la educación no podrán erradicarse, por mucho que se empeñen los miembros de la actual generación, pues son partes esenciales de la convivencia en armonía. Los buenos modales se aprenden desde los primeros pasos y balbuceos, obedeciendo la carencia actual de los mismos a un falso concepto de libertad y de modernidad.
Y esto, señores, sólo se logra en la casa. No tiene nada que ver con el 4%.

sábado, 24 de marzo de 2012

EL PUNTO QUE SEPULTO AL OSCURANTISMO


Suena un poco raro que algo tan diminuto como un simple punto pueda sepultar uno de los momentos mas grises de la historia de la humanidad, sin embargo el punto a que hago referencia no es un punto cualquiera, además de nombre tiene apellido: el punto de fuga.
Un punto de fuga, de acuerdo a los teóricos del dibujo, es el lugar geometrico en el cual las proyecciones de las rectas paralelas a una dirección dada en el espacio convergen. Dicen además que es un punto impropio, situado en el infinito. Un punto de fuga correspondiente a una dirección dada en el espacio queda definido mediante la intersección entre el plano de proyección y un rayo con dicha dirección trazado desde el origen o punto de vista.
Tremenda definición no? Sin embargo como veremos mas adelante uno de los elementos mas importantes de la misma radica precisamente en lo que se refiere al trazado desde “el punto de vista” (y vuelvo con los puntos).
Pues bien, definido este, empecemos a explicar porque hemos decidido invitarle a estar con nosotros en este conversatorio de hoy domingo.
La humanidad ha atravesado por muchos estadios de desarrollo a través de su historia. Realmente todos y cada uno de ellos resultan fascinantes aunque por razones diferentes. Imagino que todo buen soñador, o por lo menos un soñador que se respete, habrá escogido ese momento (o momentos) de la historia que le hace transportarse hacia el lugar ideal en que siente que debía haber nacido. Uno de los momentos que menos fans tiene, y con sobrada razón, es la Edad Media época correctamente llamada “del Oscurantismo”.
La Edad Media es el periodo de tiempo que va desde la caída del Imperio Romano en el siglo V hasta la conquista de Constantinopla en el siglo XV. Nada más y nada menos que mil años en que el mundo se detuvo bajo el imperio del fanatismo religioso.
La oscuridad de la mente humana se hacía palpable, ante la imposibilidad de cuestionar los dogmas religiosos, verdades reveladas que no admitían crítica, ni posibilidad de prueba.
La Iglesia adquirió en esta etapa un inmenso poder que trascendía el ámbito religioso y se produjo un gran retroceso científico, al impedirse elaborar teorías que pudieran contradecir los dichos bíblicos.
El centro de todas las preocupaciones humanas fue Dios y hacia allí debían dirigirse todas sus acciones para lograr una vida virtuosa, ya que el hombre  llevaba en su propia esencia el pecado original, y sólo tenía derecho a una vida plena en el más allá. Atractivo el panorama no?
Con el grito de "Deus lo vult" (es la voluntad de Dios!) y sabiendo que Cristo estaba a su lado, los cruzados cristianos medievales marcaron la historia humana para siempre cometiendo las mas viles atrocidades, matando hombres, mujeres y niños, moros y judíos por igual. Se estima que el día que Jerusalem fue conquistada por los cristianos 70,000 victimas pagaron con sus vidas el “glorioso” hecho.
Un mundo cristiano, y un pensamientocristiano, pusieron al hombre y sus ideas, de rodillas ante Dios. La búsqueda de la verdad científica no era necesaria ante la existencia de la única verdad posible: la revelada por el Creador. La cultura de la época estaba en manos de los clérigos, que monopolizaban los saberes.
Resultado? Según el historiador Joseph McCabe “nadie, excepto un experto, lee hoy en día un libro escrito entre los anos 420 y 1100 de nuestra Era”. Setecientos años y no hay ni siquiera un solo libro que refleje el pensamiento de mas de treinta generaciones?
La cosmovisión del hombre, la transmisión de sus ideas y valores en esta época solo se expresaba a través de la pintura, la escultura, la orfebrería, frescos y retablos. Los cultores de estas artes “permanecían en el anonimato de una condición artesanal de poco prestigio social” y los mismos centraban su arte en tres aspectos fundamentales: era una ofrenda a Dios, eran intermediarios entre el mundo sobrenatural y el humano (hacían visible lo invisible) y por ultimo era una afirmación del poder de Dios y de la iglesia.
Como consecuencia y para no desafiar el poder de la iglesia, todo el arte de la época medieval tiene una concepción plana ya que es la expresión de como Dios ve a sus criaturas desde el infinito. El énfasis no esta en el hombre y sus usos y costumbres sino en Dios.
Aquí arribamos al fin al punto que invitamos a compartir con nosotros: el punto de fuga.
Resulta que existió por los años 1200 un pastor italiano, específicamente florentino, que tomó unas tablas y empezó a pintar las ovejas que constituían su rebaño. Cansado de aquella monotonía tomó como modelo diferentes escenas cotidianas de la naturaleza que nada tenían que ver con las cortes divinas. Aunque en ese momento no podía saberlo estaba por cambiar al mundo. Su nombre era Giotto di Bondone (mejor conocido solamente como Giotto).
Aunque, en cierta medida, su formulación espacial es bastante primitiva, su observación de la Naturaleza le lleva a crear un marco real, ya sea con arquitecturas, ya en un paisaje abierto, en donde transcurren los acontecimientos narrados.
Lo trascendental de Giotto en nuestro comentario radica en que estas escenas de la cotidianidad en que centró su arte empezaron a abandonar la concepción plana en que eran expuestas antes.  La profundidad entre el observador y lo observado que logró a través del uso rudimentario de la perspectiva empezó a poner el énfasis del pensamiento en las actividades de las criaturas y no en las expectativas del Creador.
Desde Giotto, y a través de muchos otros, llegamos a Masaccio (sin olvidar a Piero della Francesca que definitivamente perfeccionó el uso de la perspectiva) y su famoso cuadro de la Flagelación. Por primera vez vemos una escena religiosa (la Flagelación de Cristo) en un segundo plano mientras el primer plano de la obra lo ocupan unos dandies italianos que conversan animadamente totalmente ajenos al drama que se vive a sus espaldas.
Este primer plano ocupado por el hombre dentro de una misma escena en la que existe un segundo plano ocupado por la religión fue posible gracias al punto de fuga. Aquí se inició el Renacimiento y definitivamente se sepultó el Oscurantismo.

martes, 6 de marzo de 2012

CRISTOBAL JIMENEZ Y EL ARTE DE LA GASTROSOFIA



A mi hermano de batallas Cristóbal Jiménez (AKA Cavalo) por las tantas y atrevidas fusiones que hemos podido disfrutar.

Hace ya siete años que empezamos a ser amigos, y digo empezamos porque la amistad es un camino mas que una meta, cada día trae nuevas oportunidades de incrementar el balance de esta cuenta.
Nos habíamos conocido pocos días antes bajo el candente sol de Bávaro durante una jornada de trabajo en el primero de varios proyectos que después acometeríamos.
En aquel momento yo vivía en la zona y el iba varios días a la semana; durante el día cada uno estaba inmerso en sus actividades particulares, pero al llegar la noche aprovechábamos para escuchar música, compartir vinos y sobre todo conversar. Eran unas veladas amenas en las que siempre intentábamos sorprender al otro con lo que habíamos desenterrado durante la semana en lo relativo a música, a temas de conversación, y sobre todo a los vinos con los que hacíamos acompañar las mismas.
Así cobraban vida cada semana Claude Luter, Sidney Bechet, Le Louissiana Jazz Band, y su contraparte americana Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Thelonius Monk, Louis Armstrong, y demás amigos y, a medida que el vino avanzaba, esto terminaba buscando el nombre al final de la calle de Camboy o la Poquita de Fe de Julito Deschamps.
Sin embargo dentro de lo mucho conversado nunca habíamos tocado el tema de la comida.
Una noche de rayos y centellas, en medio de un aguacero épico, llegó con dos latas repletas de langostas que había encargado a los pescadores de Punta Cana (en aquel momento estaba construyendo la ampliación del Club Med). Y fue así como esa noche, indudablemente, empezamos a ser amigos.
Asumió con maestría la preparación de las mismas y me di cuenta que era poco lo que me tocaba hacer mas que llevar la conversación y descorchar las botellas de un Muga exquisito que se despacharon esa noche.
A partir de ese momento las liberalias incluyeron como elemento principal la comida. Sin embargo lo que nos propusimos desde el principio fue el convertir carnes mediocres en platos deliciosos. Evadimos el filete, el lomo, el solomillo, el churrasco y sus relacionados y nos propusimos ver hasta donde podíamos revestir de dignidad la Punta de Palomilla, la masa de cerdo, la pulpa, las costillitas y en lo que a frutos de la mar se refiere nos íbamos a Macao y traíamos buenas provisiones de chillos, bonitos y carites.
Cuando le tocaba cocinar se inclinaba por el estilo mediterráneo, haciendo énfasis en los sazones; por el contrario cuando me tocaba a mi me inclinaba por el estilo francés haciendo énfasis en la preparación de las salsas.
Descubrimos que ambos sentíamos lo que llamamos “el placer de la mesa”, que sentarse ante un buen plato era algo más trascendente que simplemente alimentarse.
La principal diferen­cia entre alimentación y gastronomía es simple, la alimentación es la satisfacción de unas necesidades físicas; la gastronomía permite sublimar esta función y convertir el acto de comer en un placer para los sentidos y para el intelecto.
Sin embargo, un gourmet es alguien con un paladar exigente que entiende cuando toma una buena comida. La palabra proviene del término francés groumet que define a la persona encargada de la comida y los vinos, algo que podríamos traducir por gastrónomo.
Definitivamente no podíamos decir que este término nos definía aunque excedíamos el simple hecho de distinguir entre un Big Mac y un Whopper.
La práctica lleva ya casi siete años de disfrute y ha sido recientemente cuando me encontré con una palabra que podría definir esto que hacemos: gastrosofía.
Gastrósofo, es el individuo que se comporta como una especie de filósofo discreto, prudente y entendido, con un alto refinamiento a la hora de seleccionar manjares y bebidas.
De la anterior definición sólo no cumplimos con el "alto refinamiento" pero espero que con la práctica nos ajustemos a esta definición.
Vayan pues mis parabienes para el buen gastrósofo Cristóbal Jiménez (Cavalo) por los diversos "inventos" conque ha halagado nuestros paladares.

Febrero 2012



 


lunes, 27 de febrero de 2012

UNIVERSO O PLURIVERSO?


Donde estamos ubicados?

“El mundo moderno comenzó el 29 de mayo de 1919, cuando las fotografías de un eclipse solar, tomadas en la isla del Príncipe, frente al África Occidental, y en Sobral, Brasil, confirmaron la verdad de una nueva teoría del universo”.
El párrafo anterior especifica, de acuerdo a Paul Johnson, el momento exacto en que dio inicio lo que hoy conocemos como mundo moderno. Ahora bien, la pregunta obligada sería, qué tan importantes fueron estas fotografías o los lugares en que fueron tomadas que parieron el mundo moderno.
Pues sucede que las famosas fotografías fueron tomadas exactamente a la misma hora pero desde dos puntos de observación diferentes. Esto hizo que al compararlas se determinara que el mismo hecho visto al mismo tiempo pero desde dos lugares diferentes en el espacio presentara dos realidades diferentes.
Hasta este momento el espacio era considerado plano y el tiempo absoluto. A partir de este 29 de mayo ambos pasaron a ser relativos. Y con ellos la ubicación del hombre en dichas coordenadas. Era el segundo garrotazo que nos daban: primero Galileo sacándonos del centro del universo y ahora, 3 siglos después, un jovencísimo Einstein desubicándonos en el tiempo y en el espacio.
Arriba o abajo, antes o después, lento o rápido, dejaron de tener sentido o valor en si mismos para  ser variables que adquirirían su medida de acuerdo a la ubicación del observador. Pero he ahí la palabra clave: el observador. Sin un observador ubicado en algún lugar del espacio y en un instante del tiempo qué sentido tiene lo que existe?
Mientras esto sucedía con respecto al estudio del espacio otro tanto estaba pasando, prácticamente de manera simultánea, con el estudio del átomo. En el año 1911 Rutherford lanzó la primera teoría sobre la estructura del átomo. En ella decía que los electrones giraban alrededor del núcleo como si fuera un sistema solar en miniatura.  
Ahora bien, cuál es la definición del átomo para estos señores? “Es la unidad mas pequeña de un elemento químico que mantiene su identidad o sus propiedades siendo imposible su división mediante procesos químicos”. 
O sea que tanto hacia afuera como hacia dentro (del observador) se nos destapaban dos caminos infinitos: el macrocosmos y el microcosmos.
Pasamos a ocupar una posición intermedia con una característica interesante. Cuál es esa característica?
No podemos penetrar físicamente dentro de un átomo ni tenemos tiempo de llegar con vida al final del universo (si es que existe), sin embargo estamos relacionados con ambos extremos de manera indisoluble porque somos lo único que existe capaz de concebirlo. Este paradigma especial de la mente capaz de reflejar ambos infinitos solo es posible si en algún lugar de nuestro cerebro tanto espacio como tiempo no existan. 
¿Será que todo lo que existe sólo existe porque nuestro cerebro puede concebirlo?

viernes, 24 de febrero de 2012

DE TAL PALO...TAL ASTILLA?


DE TAL PALO….TAL ASTILLA?
EN ESTE CASO NO SE CUMPLE EL REFRÁN

Empezando nuestra historia dice Dios Padre:
¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano clama desde el suelo. Ahora estás maldito y la tierra, que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano rechazará tu mano. Cuando trabajes la tierra, no te dará fruto. Vagarás eternamente sobre la tierra.
Muchos años después escuchemos lo que dice Dios Hijo:
Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.
Ampliando nos encontramos unos años después lo siguiente sobre Dios Padre:
Yahve observó que los hombres se estaban multiplicando sobre la faz de la Tierra y la maldad crecía en ellos y el propósito de su creación no se cumplía, por lo que decidió destruir esas generaciones.
Qué decisión tomó?
Aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas del cielo fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. El diluvio cubrió hasta las montañas más altas. y todas las criaturas de la Tierra murieron.
Sin embargo el Hijo plantea la siguiente alternativa:                              
Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.
Yo, humildemente, los respeto a ambos pero si al final tengo que argumentar con alguien espero que sea con el Hijo.

miércoles, 22 de febrero de 2012

DECADENCIA CULTURAL


DECADENCIA CULTURAL
LA TIZA Y EL PIZARRON

Escuchar la radio, ver la televisión o simplemente leer los mensajes que circulan a través de las redes sociales es, sencillamente, deprimente.
La falta de coherencia en lo dicho, la ausencia de una estructura mental medianamente organizada y la abundancia de faltas ortográficas denotan una dicotomía impresionante entre un avance tecnológico vertiginoso y una población cada vez más hundida en la ignorancia.
En sociedades con mayores niveles de desarrollo que la nuestra la preocupación es la insuficiencia cultural que presentan los estudiantes que ingresan a las universidades. Nuestra realidad, sin embargo, debe preocuparse por los pocos que terminan el sexto curso. Y por la información que ha podido llegar a esos cerebros a través de los profesores actuales.
Los que pertenecen a mi generación, todos aquellos que ya pasan de cincuenta años, fuimos formados fundamentalmente con información que nos llegaba a través de la tiza y el pizarrón. No tuvimos la dicha de acceder a ella a través de una laptop en las milésimas de segundo que le toma a la internet buscarla. Teníamos que lidiar con enciclopedias (recuerdo fundamentalmente la Barsa y la Cumbre) y peregrinar muchas veces a la Biblioteca Nacional para poder cumplir con las demandas de un trabajo cualquiera ya fuera de literatura, historia, etc.
Se podrá pensar que me refiero al grupo exclusivo de los que tuvimos la oportunidad de asistir a colegios privados sin embargo esto no es del todo cierto. Al llegar a las universidades (el plural sugiere cantidad pero sólo eran dos: la UASD y la UNPHU) nos encontrábamos con una clase de “caballos” que venían de escuelas publicas que sabían mas que cualquiera.
Entonces debe uno preguntarse: si en este momento se puede acceder desde cualquier hogar o, en su defecto, desde un centro de comunicaciones cualquiera a todo el saber del mundo en un instante, si existen ilimitadas fuentes de información accesibles para todos, si podemos llevar en el bolsillo de la camisa todas las enciclopedias que existen, porqué hay una diferencia tan abismal en la formación académica y/o cultural de los miembros de esta generación y los de la generación a que pertenezco?
Me atrevo a sugerir que la primera diferencia radica en lo que se establecía como objetivo de vida a los miembros de mi generación. No conocí un solo hogar en el que no se motivara (eufemismo por obligara) a los muchachos a estudiar con la meta de hacerse profesionales. Nuestros padres exigían un titulo universitario con el que sentían que ya habían cumplido su misión para con los hijos, de modo que ese día se graduaban dos: el hijo de profesional y los padres de “misión cumplida”. Nótese que lo que se exigía era un titulo no una cuenta de banco.
Hoy, una profesión es un estorbo para los objetivos de los miembros de la generación actual. Es un tiempo que se pierde en el camino a la riqueza que, en definitiva, es lo único que vale. A los padres poco les importa si el hijo estudia o no, si asiste a la escuela o no. Si aporta dinero para el consumo, no importando su procedencia, el tipo está haciendo lo que debe hacer. Y, si lo que hace está reñido con la ley, pues simplemente se hacen de la vista gorda. El hijo ¨resuelve¨ no es un pendejo que está soñando con pajaritos en el aire.
La segunda diferencia, desde mi óptica, hay que atribuirla a los maestros. Los maestros que educaron a mi generación (tanto en las escuelas públicas como privadas) eran ejemplo de vocación, responsabilidad y reciedumbre moral. Eran educadores.
No sólo formaban académicamente sino en valores morales. Muchas veces por el exceso de celo en inculcarnos la disciplina y el cumplimiento del deber eran, más que respetados, temidos.
Su autoridad no era discutida en el salón de clases y si alguien se equivocaba en esto, tenían herramientas bastante convincentes para llamar al orden: ¨cocotazos¨, reglazos, tizazos, semanas sin recreo, etc.
Hoy, más que maestros, las escuelas y colegios cuentan con empleados cuya función es enseñar la materia que les corresponde. Si el curso es un desorden en materia de disciplina simplemente dan la clase por explicada y no ¨cogen lucha¨ con los estudiantes.
Su propia formación académica deja mucho que desear y de los valores que puedan exhibir como prendas mejor ni hablar. Los alumnos en la mayoría de los casos se saben con una educación de más alto nivel que estos y más que respetarlos en muchos casos son motivo de burla. Qué motivación pueden insuflar en los educandos?
Por último debemos mencionar la apatía que se ha adueñado de esta generación con respecto a la importancia de poseer una formación académica sólida. Si hemos llegado al punto en que el éxito se basa en lo económico y este lo exhiben los menos escrupulosos haciendo  lo que sea con tal de obtener dinero, entonces qué sentido tiene luchar por obtener una buena formación académica y moral que se constituya en un freno cuando tenga que robar?
Frente a este panorama, vale la pena hablar de un 4% para la educación? No es que quiera ser arcaico pero muchas veces extraño los tiempos de la tiza y el pizarrón.