viernes, 27 de diciembre de 2019

Aprender

Lo contó Borges en forma alegórica en su relato La biblioteca de Babel. Esa fabulosa biblioteca contenía toda la información posible, porque cualquier posible conjunto de palabras estaba en alguna de sus inagotables estanterías. Libros buenos y malos, mediocres; falsos y auténticos, medio falsos y medio verdaderos: todos.
La Web es nuestra Biblioteca de Babel. Pero necesitamos utilizarla...
Seguir el hilo de un dato que necesitamos, averiguar en esta masa de informaciones de muy diversa procedencia cuál es la que nos hace falta, compararla con otra, seguirla hasta donde nos sirve. Localizar una tercera y una cuarta. Sacar conclusiones parciales, ponerlas en cuarentena. Buscar luego otra fuente diferente, seguir sus hilos. Volver sobre las ideas puestas en reserva y avanzar en el conjunto. Repetir el ciclo una, diez veces: crear datos provisionales, difundirlos y recibir retroalimentaciones de otros. Al final, con suerte, comprender, resumir y aprender.
Es por eso que es mucho más fácil simplemente creer lo que sea con lo que nos sintamos cómodos...

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