sábado, 27 de abril de 2019

LA MUSICA

Tal como sucede con muchas otras formas de expresión cultural, la música es una de las maneras que tiene el ser humano para expresarse y representar, a través suyo, diferentes sensaciones, ideas y pensamientos. Así, la música es de vital importancia no sólo por su belleza y valor estético si no también como soporte a partir del cual el ser humano se puede comunicar con otros y también consigo mismo.
Parte de lo que nos hace ser humanos es la música. Todas las culturas, desde las primeras civilizaciones hasta las actuales, han creado música. De hecho los instrumentos musicales están entre los objetos más antiguos diseñados por el hombre; hay hallazgos por ejemplo, de flautas de 37 mil años de edad y probablemente aún más antiguas. Si comparamos esto con el proceso de lectura y escritura que no tiene más de 35 mil años y que incluso hay comunidades que lamentablemente aún no lo practican, podremos darnos una idea del significado que tiene la música en la evolución de la sociedad.
Otra razón de por qué la música es importante es que la misma es un fenómeno que permite conocer no sólo al individuo o grupo de individuos que la componen sino también al oyente, a las personas que la disfrutan, pudiendo entonces reconocer sus preferencias, su tipo de carácter, su forma de expresión o sus preocupaciones debido al estilo o tipo de musical, de letra, de melodía de su preferencia.
Así, la música puede ser fácilmente un símbolo cultural que establece estándares no sólo individuales si no también sociales respecto de los grupos que siguen a tal o cual música y que ven en ella representadas sus características más relevantes.

viernes, 26 de abril de 2019

DE CUANDO NACIERON LOS RESTAURANTES

A los amigos amantes de la cocina y la gastronomía quizás les resulte difícil de creer, pero los veinticinco años de tremendas convulsiones politicas que transcurrieron entre la Revolución francesa (1789) y la derrota definitiva de Napoleón en Waterloo (1815) fueron los mismos veinticinco años que sirvieron como campo de pruebas inspirador para una revolución diferente que benefició el paladar de todos por los siglos venideros... y que parió el lugar de culto de los mismos: el restaurante.
Antes de este momento, las comidas elegantes eran del dominio exclusivo de los nobles y los ricos, los que tenían grandes cocinas y jefes de cocina personales que incluso viajaban con ellos de château en château. Los únicos fogones comerciales existentes eran las sórdidas fondas de los caminos, donde los viajeros se sentaban entre extraños en torno a un mediocre buffet al estilo familiar.
Ya en la primera década del siglo XIX, segun podemos leer en algunos escritos de Balzac, el número cada vez mayor de parisinos de la clase media desarrolló una nueva pasión por los caldos y sopas saludables, que recibían el nombre de "restaurants" (reconstituyentes), y algunos vendedores ambulantes comenzaron a expenderlos. No tardaron mucho estos nuevos propietarios en caer en cuenta de que existía un mercado para menús y decorados más refinados. Asi, abrieron en París algunos lugares más acreditados, donde los clientes podían sentarse en mesas individuales e incluso escoger entre la variedad de platos.
La revolución le dio un gran empujón a los restaurants al inundar el mercado laboral de jefes de cocina desempleados procedentes de las cocinas aristocráticas y llenar sus bodegas de excelentes botellas de vino vendidas a buen precio por los nobles en su huida.
Pero en realidad, el buen comer "comercial" se impuso después de 1800, cuando Napoleón se hizo con el poder como primer cónsul y su departamento de policía publicó una proclama conforme a la cual, junto con la libertad de religión y de indumentaria, los franceses podían disfrutar ahora de la “libertad del placer”. Pasarlo bien era un deber para todo patriota porque, según Napoleón, si había champán y salsas, no había conspiración. Además, la expansión del Imperio francés llevó una fantástica riqueza a París.
Los restaurantes comenzaron a competir para atraer a los clientes con fastuosas decoraciones de mármol y complejos espectáculos en directo. Aquellos templos de la gastronomía se convirtieron en atracciones turísticas a la misma altura que Notre Dame y aparecían en las publicaciones de toda Europa...

miércoles, 24 de abril de 2019

La vida


La vida se asemeja a un viaje en tren. Con sus estaciones y cambios de vía, algunos accidentes, sorpresas agradables en algunos casos, y profundas tristezas en otros.
Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con nuestros padres, los que creemos que siempre viajarán a nuestro lado. Pero en alguna estación ellos se bajarán dejándonos seguir el viaje, y de pronto nos encontraremos sin su compañía y su amor irreemplazable...
No obstante, muchas otras personas que nos serán muy especiales y significativas, se irán subiendo al tren de nuestra vida... Nuestros hermanos, amigos y en algún momento, el amor de nuestra vida...
Algunos tomarán el tren para realizar un simple paseo, mientras otros durante el viaje pasarán por momentos de oscuridad y tristeza.
Muchos, al bajar, dejan un vacío permanente. Otros pasarán tan desapercibidos que ni siquiera nos daremos cuenta que desocuparon sus asientos...
Es curioso ver como algunos pasajeros, aún los seres queridos, se pueden acomodar en vagones distintos al nuestro. Durante todo el trayecto estarán separados, sin que exista ninguna comunicación. Nada nos impide que nos acerquemos a ellos si existe buena voluntad de nuestra parte. De lo contrario, puede ser tarde y encontraremos a otra persona en su lugar.
El viaje siempre continúa, lleno de desafíos, de sueños, fantasías, alegrías, tristezas, esperas y despedidas...
Tratemos de tener una buena relación con todos los pasajeros, buscando en cada uno, lo mejor que tengan para ofrecer. En algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos, pero recordemos que nosotros también, muchas veces, titubeamos y necesitamos a alguien que nos comprenda.
El gran misterio para todos, es que no sabremos jamás en qué estación nos toca bajar. Como tampoco dónde bajarán nuestros compañeros de viaje, ni siquiera el que está sentado a nuestro lado.
A veces pienso en el momento en el que me toque bajar del tren... Sentiré nostalgia, temor, alegría, angustia...? Separarme de los amigos que hice en el viaje, será doloroso y dejar que mis hijos sigan solos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que en algún momento, tendré la gran emoción de verlos llegar a la estación principal con un equipaje que no tenían cuando iniciaron su viaje.
Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré para que ellos crecieran y permanecieran en este tren hasta la estación final..

Notre Dame


En la edad Media, fruto de la persecución a que fueron sometidos todos aquellos que no compartían la religión imperante, la comunicación de las ideas se hizo a través de un simbiolismo oculto en la mayoría de las obras de arte que fueron realizadas por los miembros de los grupos llamados paganos. En estas, la manifestación espiritual posee dos caras: una interior y la otra exterior. Lo exterior, exoterismo, recoge las devociones y fórmulas rituales encaminadas a conducir al hombre hacia la salvación. La interior, o esoterismo, es secreto y sólo se conoce por la experiencia a partir de una iniciación.
En el medallón de la Catedral de Notre-Dame aparecen estos dos aspectos simbolizados por los dos libros que el personaje central sostiene en su mano derecha, uno de ellos aparece abierto y el otro cerrado.
De ahi que halla toda una serie de representaciones artisticas en dicha edificación que escapen a lo que se puede considerar netamente cristiano pero que erroneamente algunos califican de diabolico...

La bachata

Dice el siempre atinado Ing. Pedritin Delgado que la bachata es un bolero escrito por analfabetos. Yo creo que la bachata es un intento de bolero que creció desde la plataforma de la realidad coloquial, del piropo callejero, de la sensualidad sin reparos y marginal. El bolero que creció desde la palabra y el lenguaje de la marginalidad exaltada. Muchas historias y metáforas del bolero tradicional nunca fueron comprendidas ni siquiera por sus propios intérpretes, mucho menos por sus oidores. Ha debido surgir una legión de culto que aprisiona esas imagenes que le son propias para poder entender sus signos y sus alcances reales. La bachata es un bolero escrito por profanos que desean construir su significado y labrar su trascendencia divorciándose de la metáfora que nunca comprendieron y de la palabra que nunca fue de uso común entre ellos...aunque el sentimiento puede que sea el mismo...

La Ciencia y las preguntas


Hace unos 2500 años, Lao Tsé dijo que saber que no se sabe es humildad, mientras que pensar que uno sabe lo que en realidad no sabe, es enfermedad. 
Cada disciplina científica ha generado enorme cantidad de conocimiento, especialmente en los dos últimos siglos. Eso a algún optimista le puede hacer pensar que estamos cerca de conocerlo todo y que cada vez es más difícil encontrar áreas novedosas donde investigar. Nada más lejos de la realidad. Cuanto más sabemos más preguntas se abren, cuanto más conocemos, más preparados estamos para cuestionar incluso aquello que fue contestado con anterioridad. Es una de las grandezas de la ciencia: hacerse preguntas, plantear hipótesis, realizar experimentos para chequear esas hipótesis, obtener resultados y analizar como encajan los resultados en el conjunto de hipótesis y modelos planteados. Si no encajan se plantean nuevas hipótesis en función de esos resultados y se vuelve a empezar. Probar, comprobar, recomprobar. Una tarea que no acaba nunca. Cuando se tiene una alta probabilidad de certeza se habla de leyes, pero en ciencia las leyes no están grabadas en la roca con un cincel, están constantemente en escrutinio en función de los nuevos resultados obtenidos. Algunos ven en esto una debilidad, una gran inseguridad. A mí me parece una grandeza, la grandeza de un trabajo humano y colectivo realizado durante siglos y que nunca termina, dado que llegar a conocerlo todo se antoja imposible...

Momentos

Por mucho que cambie la escena debe mantenerse el mensaje, y hay que luchar por ello. Nunca ningún gran guión se escribió solo, o hubo grandes historias sin grandes personas en ellas.
La mía se compone de mil granitos de arena, resultado de esa resta y suma eterna que hace el tiempo en nuestras vidas.
Lo mejor de esa balanza es que siempre hay una antítesis al frío y al adios, que siempre se suma a la lágrima una sonrisa, y siempre, y digo siempre, hay alguien que te recuerda porqué estás aquí, demostrándote lo maravillosa que puede llegar a ser la vida a veces, a pesar de sus empeños por hacerte sentir lo contrario...