lunes, 29 de abril de 2019

Rumores de la Historia

Cuando se lee con detenimiento el "Julio César" de Shakespeare, se está frente a una de las obras que trata con mas inteligencia la relación entre el poder, las ambiciones y el sentido del Estado. Shakespeare inicia su narración en el momento decisivo de la historia, cuando Julio César en su camino al circo para ver unos festejos y en donde se le iba a ofrecer la corona, es adevertido por un adivino con la famosa frase: "¡Cuídate de los Idus de marzo!". Todos conocemos el desenlace, Julio César no hizo caso a la advertencia. Al día siguiente moría apuñalado en el Capitolio a manos de varios senadores romanos, incluído su propio hijo, Bruto, adoptado hacía tiempo.
La historia en si es totalmente apasionante y el gran escritor inglés logra hacernos vivirla con total apasionamiento gracias a su peculiar manera de enfocar los tiempos y el argumento. En esta obra existen varios monólogos dignos de estudiar en cualquier clase de literatura que se respete. Marco Antonio hace uno de ellos al quedarse solo con el cuerpo asesinado de César en el Capitolio, llorando la maldad humana, llorando las mentiras que acaba de tener que decirles a los asesinos de su amigo y jurando la venganza necesaria. El segundo monólogo lo realiza Bruto en el funeral de César ante el pueblo romano explicando por qué han matado a César, en qué se basaba esa necesidad. Gracias a este discurso Bruto logra que la plebe romana se ponga de su parte. Sus argumentos son conocidos: César había llegado a un nivel de poder personal muy peligroso para la República y según los magnicidas estaba ensombreciendo la propia gloria del pueblo romano.
El tercer monólogo es al que considero mas interesante. Es el segundo monólogo de Marco Antonio. Este sale con el cuerpo de César a las escalinatas del Capitolio y lo deja a los pies del pueblo romano que acaba de escuchar a Bruto. Se ha comprometido a que si le dejan hablar en el funeral de César no dirá nada en contra de los asesinos. Comienza el discurso, el pueblo romano, las gentes de Roma están en su contra, en contra del César y esperan el magno discurso de otro hombre de Estado, en este caso, de un amigo y compañero del caudillo romano, pero se encuentran con las palabras de un amigo, ya que con lo que más nos sorprende Shakespeare, es con el tono de iguales que emplea Marco Antonio, al comenzar su discurso diciendo "Amigos, romanos, compatriotas, escuchadme: he venido a enterrar a César, no a ensalzarlo. El mal que hacen los hombres les sobrevive; el bien suele quedar sepultado con sus huesos. Que así ocurra con César". Es decir, les llama amigos, el es amigo de ellos, les llama romanos, con todo el significado de siglos de historia que tiene esa palabra para los que lo escuchan, les llama compatriotas, compañeros de esa misma patria y les pide, él, un senador romano, que le escuchen, no lo ordena, lo pide, casi lo suplica. Está claro que Shakespeare conocía muy bien los sentimientos humanos y éste es un gran ejemplo de ello.
Sigue el discurso llamando a Bruto "hombre honorable", pero sólo es retórica, porque lo que hace es afirmar de Bruto el carácter ambicioso y su avaricia. Termina mostrando a todos el generoso testamento de César, rescatado para la memoria del pueblo y de la historia por el, Marco Antonio, que realiza un magistral ejercicio de manipulación de masas, con la ayuda de los habituales agentes políticos infiltrados entre el populacho tan típicos de la historia de Roma como lo son hoy en nuestro país: ”pueblo de Roma, ¿cuándo volveréis a tener a otro como él?”, dice Marco Antonio y para terminar; una mujer del pueblo responde entre sollozos: “¡NUNCA!“. El destino de los conjurados está escrito...
Esperemos que al consultar en nuestro congreso sobre la pertinencia o no de una nueva reforma constitucional, recordemos un poco la Historia...evitemos que un Bruto nos haga necesario a un Marco Antonio....

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