La Ciencia ha desarrollado nuestro conocimiento y entendimiento sobre la base del escepticismo, se ha cuestionado la naturaleza de las cosas y nos ha permitido surgir como especie dominante en este planeta. El pensamiento mítico, en cambio, se sustenta en un conocimiento supuestamente revelado que carece de bases objetivas y orientado a la veneración de seres cuya existencia no se puede probar. Además, la mitología (es decir la explicación de lo que existe sobre la base de mitos) jamás ha contribuido con un mejoramiento para nuestras condiciones de vida. Guerras santas, terrorismo y demás atentados contra la integridad de las personas, son los tristes recuerdos de las masacres que este sistema oscurantista y totalitario ha legitimado durante su historia.
La creencia en seres sobrenaturales es una de las ideas más antiguas de la humanidad. Las interrogantes sobre el origen y la naturaleza de nuestra existencia, así como el ansia del conocimiento absoluto, han sido las motivaciones para imaginar soluciones ante aquello desconocido o incomprensible. Sin embargo, el hecho de que algunas culturas hayan desarrollado la idea de uno o varios dioses no significa que fueron motivados de la nada para creer en ellos, tal como si fuese algo impreso en la conciencia humana. En realidad, tiene mucho más que ver con el primitivismo intelectual. Incluso podemos afirmar que los fundamentos de la idea misma son nulos.
Las cualidades de lo sobrenatural, hacen que su concepción misma sea algo puramente especulativa. Los seres mitológicos han sido históricamente relacionados con poderes extraordinarios, dado que su naturaleza se considera por encima del mundo físico. Sin embargo, al no haber evidencia de que tales poderes son posibles, su existencia debe considerarse como parte de la especulación humana. Algo que no esta mal para aquellos que se sienten protegidos sintiendo que alguien todo poderoso le esta cuidando de manera personal.

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