El amor imposible de Dante fue Beatriz Portinari a quien inmortalizó en su obra "La Divina Comedia" y en sus sonetos de la "Vita Nuova". Dante nos descubrió una nueva forma de amar, sin egoísmo, sin correspondencia, sin esperanza. Una amor idealizado que le permite seguir viviendo con Beatriz como musa de su obra.
El caso de Marco Antonio y Cleopatra es parecido. Estando Marco Antonio en Tarso, convocó a Cleopatra para un encuentro personal. Ella, que ya no contaba con aliados en Roma y para deslumbrar al nuevo poder, preparó le reunión con todo lujo de detalles. Arribó a la cita en un majestuoso barco escoltado por una flotilla ataviada con todo lujo. El extraordinario atractivo de la reina impresionó a Marco Antonio quien, ganado por su encanto, le concedió algunas de sus peticiones. Pero el romano pasó toda la estación olvidando sus responsabilidades, malgastando el tiempo en todo tipo de derroches y ociosidades. Mientras, en Roma, Octavio sentaba las bases para la inminente pugna contra Marco Antonio, desacreditándolo ante el Senado y acusándolo de dedicarse a pasar los días de bacanal en bacanal con su "furcia "egipcia.
Ya lo de Paris y Helena es mas trágico aún. Aunque se la conoce como Helena de Troya, resulta que Helena no era de Troya, sino de Esparta. Y resulta que era la mujer más bella del mundo.
Un buen día estaba Helena en su palacio junto a su marido y apareció por allí el príncipe troyano Paris. Como era costumbre por las leyes de hospitalidad en la Grecia antigua, le dieron alojamiento y le agasajaron con banquetes, regalos y buena conversación. Pero Paris no podía apartar la mirada de la hermosa Helena y Helena no podía dejar de mirar a al joven príncipe que por fuerza debía ser el famoso Príncipe Azul.
Paris y Helena se volvieron locos de amor. Helena se fugó con Paris y juntos se fueron a Troya. La guerra entre Esparta y Troya no se hizo esperar.
Esto nos permitió recibir dos regalos eternos: La Ilíada y la Odisea.
Lo que vemos en este trio de historias inmortalizadas por la humanidad es el alcance que puede tener esa llama que se apodera del pecho de los hombres, ese algo capaz de cambiar la historia de la mitología, de la literatura y del poder!!
Un buen día estaba Helena en su palacio junto a su marido y apareció por allí el príncipe troyano Paris. Como era costumbre por las leyes de hospitalidad en la Grecia antigua, le dieron alojamiento y le agasajaron con banquetes, regalos y buena conversación. Pero Paris no podía apartar la mirada de la hermosa Helena y Helena no podía dejar de mirar a al joven príncipe que por fuerza debía ser el famoso Príncipe Azul.
Paris y Helena se volvieron locos de amor. Helena se fugó con Paris y juntos se fueron a Troya. La guerra entre Esparta y Troya no se hizo esperar.
Esto nos permitió recibir dos regalos eternos: La Ilíada y la Odisea.
Lo que vemos en este trio de historias inmortalizadas por la humanidad es el alcance que puede tener esa llama que se apodera del pecho de los hombres, ese algo capaz de cambiar la historia de la mitología, de la literatura y del poder!!

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